Activa, deportista <br>y muy vital

Salió de casa a toda prisa. Tras semanas de sequía persistente, por fin había empezado a llover, y no paraba. Martín hubiera preferido un sol radiante, acorde con su estado de ánimo. Había decidido darle el anillo aquella tarde, habían quedado para ir al partido. Sería una tarde divertida, compartirían la excitación del juego y celebrarían juntos el triunfo, o bien lamentarían la derrota mientras comentaban las jugadas más interesantes. A Judit le gustaba el deporte, solía salir a correr después del trabajo y nunca se perdía el partido de su equipo, ¡cuántas noches habían disfrutado juntos ante el televisor! Por fin había decidido dar el paso, y nada mejor que compartir una jornada de baloncesto juntos en aquel día clave. Seguro que la vivencia conjunta prepararía el terreno. Si el equipo perdía, esperaría a dárselo durante la cena; pero si ganaba, lo mejor sería pedirle que se casara con él en el mismo estadio. El anillo le gustaría, de eso estaba totalmente seguro, porque era como ella: cómodo, esencial y noble.