Diamantes y brillantes: son lo mismo?

La confusión entre los términos brillante y diamante es muy habitual. A menudo en la tienda de Roosik&Co. nos encontramos con personas que utilizan estas palabras como sinónimos; pero también se da el caso en que se utilizan como si se tratara de dos tipos de gemas diferentes. En realidad, se trata de dos conceptos distintos.

En joyería, el término brillante hace referencia a una manera determinada de tallar les gemas, lo que se conoce más técnicamente como  talla brillante. El diamante, en cambio, es el nombre que recibe la gema, el mineral.

La talla brillante es una de las más populares en joyería. Tradicionalmente este tipo de talla ha estat muy utilizada en diamantes, ya que potencia su belleza natural en favorecer especialmente la reflexión de la luz y, por tanto,  su fulgor.

Diamantes y brillantes: son lo mismo?

La talla brillante dispone de un total de 57 facetas -o caras- y  es la típica imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en un diamante: una gema de apariencia redonda si la miramos desde arriba y con la parte inferior acabada en forma de cono invertido. Esta talla ha sufrido cambios a lo largo del tiempo, y durante un periodo bastante largo, ciertos talladores añadían una faceta más -una cara más-, recortando la punta del cono invertido que comentábamos. Esta faceta “extra” respondía a cierta superstición acerca del número 57, pero fué  desapareciendo ya que afectaba negativamente las características ópticas de los diamantes.

La popularidad de esta talla, y el hecho que tradicionalmente haya estado una de las más usadas para los diamantes, ha llevado a omitir la palabra diamante y a utilizar brillante para  referirse a diamantes en esta talla. Pero de hecho, para ser precisos con el lenguaje y a su vez evitar malentendidos, es recomendable hablar siempre de “diamantes en talla brillante”.