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Irene Bou i Mariona Falcó

Los inicios nunca son fáciles.

Ser emprendedor suena muy bien pero la realidad es que tienes que aprender muchas cosas y muy rápido, para conseguir tirar adelante y no quedarte sin gasolina en mitad del camino.

Hemos compartido desde siempre un espíritu emprendedor, luchador y valiente. Incluso, compartimos el mismo día de aniversario. Nacimos un 24 de enero, con tan sólo media hora de diferencia. Casi somos gemelas y, de hecho, nos sentimos así. La casualidad volvió a juntarnos de mayores mientras trabajábamos en un hotel. Las dos teníamos la necesidad de crear un proyecto propio en el cual creer y proyectar nuestra manera de ser y de entender el mundo. También nos unía una gran pasión por la gastronomía y un gran aprecio por nuestro territorio. Sabíamos que en Girona, tierra de grandes y  chefs con Estrella, faltaba un espacio donde vivir experiencias alrededor del mundo culinario.

Así que, ¿por qué no crearlo nosotras?

Irene lleva pendientes Blossom Teardrop en oro amarillo con diamantes y ametistas. Aquí las podemos ver en quarzo rosa.

Enfocamos nuestro proyecto inicial en abrir una pequeña tienda gastronómica llena de productos artesanos y locales. Evolucionamos la idea hacia un servicio de catering que respondía a la misma filosofía. El mundo del catering fue toda una escuela para nosotras. Cocinar, organizar, hacer los pedidos… pero, sobre todo, aprender a gestionar los momentos de nerviosismo y buscar soluciones sin perder la calma. Al inicio, las horas no son productivas. Dedicas mucho tiempo a todo, porque te falta tanto conocimiento… En este punto, es inevitable el desgaste físico y psicológico, a los que se  suma un retorno de beneficios mínimo. Pero, sin saber cómo, te levantas cada día llena de energía, dispuesta a comerte el mundo. Dicen que…

Cuando emprendes, ¡te vuelves de otra raza!

Después de seis primeros meses de frenesí, tuvimos la necesidad de parar para pensar.

¿Hacia dónde queríamos dirigirnos?

Esta reflexión nos sirvió para tejer una pequeña infraestructura y organizarnos mejor. Además, pudimos ver nuevas necesidades y nichos de mercado. A las personas los gustaba que les explicáramos la historia y procedencia de cada producto, querían saber con qué podían acompañar cada bocado… Manos a la obra.

Mariona lleva colgante Blossom Slender en oro amarillo, granate verde y diamantes.

Tenemos la sensación que volvemos a empezar desde cero, pero lo cierto es que nos acompaña el bagaje de estos primeros años en los que hemos aprendido mucho. Ahora sabemos que lo más importante es creer en uno mismo y que hay que reinventarte para adaptarte a las necesidades de las personas. La gente ya no paga sólo por un servicio, ahora quiere vivir experiencias.

Sólo hay una manera de emocionar, y es hacer las cosas desde el corazón.

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