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¿Los geles antibacteriales pueden dañar tus joyas?

Los geles antibacteriales se han convertido en nuestro nuevo básico. Lo usamos a diario, ya sea en casa, en el trabajo, en las tiendas… Es normal que tengas dudas sobre cómo estos geles afectan a tu nueva rutina, por ejemplo, si pueden llegar a dañar tus joyas de oro y piedras preciosas.

Los geles hidroalcohólicos y las piedras preciosas

¿Los geles antibacteriales dañan tus joyas?

Los geles hidroalcohólicos NO dañan tus joyas de oro rosa y oro amarillo ni TAMPOCO afectan a piedras muy duras como los diamantes. 

Pero, la frecuencia de uso de estos geles y su prolongación en el tiempo que puede desmejorar tus anillos y joyas de oro blanco.

Y es que el alcohol desgasta la capa de rodio que se encuentra en todas las joyas de oro blanco para que éstas luzcan con ese efecto espejo que tanto nos gusta.

Geles desinfectantes y joyas con perlas. ¿Es aconsejable?

NO te aconsejo el uso de este tipo de geles si tienes joyas de oro con perlas. El nácar de las perlas es una materia orgánica que envejece con el tiempo y que necesita de cuidados para que su vida sea más larga. Las perlas son sensibles a los ácidos, los perfumes, la laca, el maquillaje… y también al alcohol, por lo que mejor evita que entren en contacto con los geles antibacteriales.

¿Los geles antibacteriales dañan tu anillo de compromiso y las alianzas de boda?

Sí, si éstas son de oro blanco por los motivos que te he contado arriba. El alcohol hará desaparecer el baño de rodio con el tiempo y las verás menos brillantes. 

¿Es aconsejable usar geles desinfectantes con anillos de compromiso?

¿El gel antibacterial ensucia tus joyas?

Sí. Los geles antibacterianos, así como jabones, cremas hidratantes, cremas solares y cosméticos, ensucian tus joyas. Pero, no te preocupes, en la mayoría de casos es posible quitar los restos de gel y cremas con un truco fácil y casero que te cuento en un momento. Pero antes de curar, mejor prevenir, ¿verdad? Vamos allá.

El mejor consejo

Los geles antibacteriales realizan la misma función que el agua y el jabón, es decir, mantienen limpias tus manos, las desinfectan y así ayudan a prevenir posibles contagios. El mejor consejo que te puedo dar sobre el uso de los geles y las joyas es que priorices el lavado de manos con agua y jabón antes que el uso de geles. 

Los geles puedes utilizarlos en casos en los que estés fuera de casa y no tengas mejor opción.

También te recomiendo que te quites tus joyas antes de ponerte geles de cualquier tipo y cremas, y que esperes unos minutos a que los absorba tu piel. Luego ya puedes volvértelas a poner sin miedo a que se ensucien o a que se deteriore el baño de rodio en el caso de los anillos de oro blanco.

Piensa también que los geles hidroalcohólicos resecan tus manos, uñas y mucosas. Este es otro punto a favor del agua y jabón para tener unas manos y piel brillantes.

Los geles desinfectantes y los anillos de oro blanco

Mantenimiento casero de tus joyas en casa

En un artículo anterior sobre cómo tener cuidado de tus joyas te contaba cómo conseguir que tus joyas estén siempre brillantes y seguro que ya encontraste este truco casero. Pero, por si todavía no lo conoces, te lo repito porque es muy fácil y práctico.

Para quitar los restos de geles hidroalcohólicos de tus joyas de oro con diamantes o piedras preciosas, prepara una olla con agua y llévala a ebullición.

Luego, hierve tus joyas durante 5 o 10 minutos. Pasado este tiempo, pásalas por agua fría y sécalas con mucho cuidado, poco a poco, con un trapito de algodón (sin frotar). 

Listas. Si realizas este mantenimiento una vez al mes, tus joyas lucirán cómo se merecen (¡y te mereces!).

Jordi Rosich, joyero y gemólogo, te indica si es aconsejable el uso de geles hidroalcohólicos

Si quieres saber más, escríbeme a [email protected] o consulta este artículo:

¿Cómo cuidar tus joyas de oro y piedras preciosas?

Ya verás que te he preparado un descargable con los usos y elementos que pueden afectar el brillo de tus joyas. Espero que te sea de utilidad en tu día a día, ya me contarás.

Un abrazo,

Jordi.