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ARDILLAS BAJO CERO EN CENTRAL PARK

Cuando las inclemencias meteorológicas no juegan a favor del plan previsto, hay que saber improvisar.
 

 
Jordi tenía un plan. Como profesional, era muy consciente de la importancia que tiene el momento de proponer a la pareja de casarse. Tenía que ser en un lugar especial, había que preparar la ocasión para que fuera única y memorable. Cuidar todos los detalles y pensar en una estrategia sorprendente y mágica. En febrero tenían unas vacaciones y con Mariona habían decidido hacer una escapada a Nueva York. La ciudad de los rascacielos es extraordinaria todas las épocas del año, también en invierno. Quizás podrían ir a patinar al Rockefeller Center? O darle el anillo de compromiso más alto del Empire State Building?
 

 

Al final había decidido plantear un pequeño juego con las ardillas de Central Park, seguro que a Mariona le encantaría verlos tan cerca -en los bosques catalanes las ardillas siempre son ariscas-. Esto! Haría ver que se acercaba para darles comida y al retirar la mano le enseñaría lo que le había dado el animal: un anillo de compromiso. La sorpresa estaba garantizada! Esperaba que el "sí" también.

Con la estrategia bien definida previamente, volaron a Nueva York la segunda semana de febrero. Al bajar del avión les sorprendió el frío que hacía... Era la peor ola de frío de la ciudad en muchos años, 24 grados bajo cero y un metro y medio de nieve! Tuvieron que anular el viaje previsto en Boston porque la línea de tren estaba cortada. Pero Central Park estaba abierto; Jordi seguía con su plan hasta que, una vez en el parque, se dio cuenta de la realidad: nieve en todas partes, ninguna ardilla a la vista. Y ahora, qué?

Esa noche, el apartamento que compartían en el SoHo durante su estancia quedaba para ellos, los compañeros de alojamiento tenían entradas para un musical. "O ahora, o nunca" -pensó Jordi. Decidió convertirlo en una cena especial. Encontró un jamón trufado en una tienda gourmet de la zona, se dejó aconsejar para comprar un vino de California, y cuando ya volvía añadió unas velas para redondear el paramento. Y así una noche sin planes se convirtió en el plan de su vida. Mariona dijo que sí, a pesar de la falta de colaboración de las ardillas!

 

  • Historia real vivida por Mariona y Jordien la ciudad de Nueva York (EE.UU.) el febrero de 2016

 

 

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